Por Carlos Vigo Torres, bajo supervisión de Lilliana Ramos Collado.

 

La Arquitectura Contemporánea muestra el intento de encarnación de las últimas propuestas teóricas acerca el entorno, sus elementos y sus significados. Se sintetizan los vastos y ambiguos discursos teóricos en elementos comprensibles para su aplicación práctica en la construcción y/o definición de un espacio, edificio, hogar, hábitat. El vocabulario arquitectónico contemporánea se compone de una mezcla entre la tecnología existente y la expresión espacial y estética que proyecta el arquitecto. Entiéndase que, mientras más alejados del pasado, más extensa la transformación gramática del lenguaje arquitectónico. Hoy se manifiestan las obras conjugando verbos, mientras que antes sólo existía el sustantivo. La evolución tecnológica complica los elementos de la arquitectura y los acerca a una encarnación, una vida propia, los despierta y los hace consientes de sí mismos. Por esto los arquitectos contemplamos la arquitectura para que la arquitectura nos contemple. La arquitectura en proceso de encarnación. Este ensayo toca cuatro ideas teóricas con ejemplos de sus aportes en la arquitectura contemporánea: “Embodied Utopias” de Elizabeth Grosz, “The Knowledge of the Body and the Presence of History – Toward a Feminist Architecture” de Deborah Fausch, “Practices of Space”  de Michel De Certeau y “On the Typology of Architecture” de Giulio Carlo Argan.

 

Utopías Encarnadas

 

Las utopías han existido desde tiempos primitivos. Muestran el ideal parcializado de pocos para imponer a muchos. “Las utopías no toman en consideración el consenso, sino que promulgan los ideales de los privilegiados, de los gobiernos, de los pocos en una comunidad de muchos. Son ideales diseñados para producir e imponer ‘consenso’.” – dice Elizabeth Grosz en su ensayo “Embodied Utopias: The Time of Architecture.”[1] Grosz utiliza el término de “Embodied Utopias,” o Utopías Encarnadas, como premisa para argumentar una relación paradójica entre la utopía y el cuerpo. Las utopías se miran siempre desde la distancia, en futuro, nunca se alcanzan, por ende nunca se encarnan. Por esta razón mayormente el problema con la utopía es cuando tomas en cuenta el cuerpo, que se auto-orienta en el espacio, decide a su preferencia buscando el bienestar. El cuerpo choca con el carácter correctivo de la utopía, que limita la libertad del cuerpo y no acogen la diversidad del sujeto.

La representación utópica es solo un programa imaginario. Tienen el concepto de representar el bien estar de la gente y con propósito de enaltecer la moralidad. El programa arquitectónico explica el imaginario productivo de la utopía. Ejemplo de una utopía en la arquitectura contemporánea es Arcosanti[2], diseñado por Paolo Soleri, modelo de una comunidad del “futuro.” Usando los principios ecológicos en la arquitectura, Arcosanti pretende responder los problemas de población, contaminación, energía, escases de comida y calidad de vida en una comunidad diseñada para 5 mil habitantes. Se elimina el uso del carro y de los 860 acres de tierra que lo compone, sólo se utilizan 14 acres para una mega estructura construida, el resto es tierra agrícola. La arquitectura de Arcosanti aprovecha conceptos micro-climáticos para hacer expresión de los sistemas ecológicos desarrollados. A pesar de promoverse como “ecológicamente sano,” Arcosanti es altamente criticado por su densidad planificada, usando como base el fracaso de Pruitt-Igoe, aunque hoy en día esa densidad todavía no se ha alcanzado. Como toda utopía, en momento de su paradójica encarnación, surgen los problemas en relación espacio-cuerpo, se comprometen ciertas libertades y se acepta un consenso auto-correctivo.

 

Arquitectura Feminista

 

Al percibir un objeto arquitectónico, se ejerce casi exclusivamente el sentido visual. El arquitecto privilegia este sentido sobre otros porque transmite la idea estética de la arquitectura. Sin embargo, Deborah Fausch, en su ensayo “The Knowledge of the Body and the Presence of History – Toward a Feminist Architecture,”[3] explica por qué el sentido visual es el menos encarnado de todos. La visión es una representación pictórica, parcializada por una mente desencarnada, que sólo conoce “imágenes” y que forman un “sujeto mental.” En cuanto la luz, la razón, el objeto físico, existe sin existir la visual y se percibe a través del cuerpo y sus otros sentidos. Fausch determina como arquitectura feminista: “…arquitectura que requiere que sea experimentada por sentidos fuera de la visión para ser entendida se pueden llamar arquitectura feminista… Merece esta designación si promueve conciencia en el valor de la experiencia de lo concreto, lo sensual, lo corporal, usándolo como instrumento necesario para absorber el contenido de la experiencia.”

Utilizando el argumento de Fausch, el Museo de Niños en Hyogo[4], diseñado por Tadao Ando, luce un diseño que fomenta principalmente una participación activa entre los visitantes y la naturaleza. Un dialogo sensorial con el viento, agua, luz, cielo, plantas. El museo esta situado al lado de una colina que ve hacia una lago adyacente. Como elemento principal sensorial, Ando ideó una piscina de poca profundidad que contiene una serie de pequeñas cascadas. La piscina esta diseñada para que los visitantes entren e interactúen con ella. El sonido de las cascadas crea una separación entre ese espacio y el espacio del museo y sólo se percibe cuando estas dentro de la piscina, empapado de agua, con la leve brisa del viendo. Existe un ambiente de retiro, separación acentuado por los sentidos del tacto y el oído y suplementado por la transparencia y reflexión del agua del estanque y la visual del lago que se encuentra adyacente a la colina. Los niños, como protagonistas, juegan con esta inmensa gama sensorial y se limitan sólo por su imaginación.

 

Prácticas del Espacio

 

Michel de Certeau emplea un estudio de la deambulación cotidiana de la ciudad en su ensayo “Practices of Space.”[5] Se describe el movimiento del practicante a través de ella, con sus rasgos de estilo, sus trazos, intervenciones, obstáculos, gestos, etc. Todas estas características crean memorias y relaciones con su entorno urbano, similar a como lo describe Italo Calvino en Las Ciudades y los intercambios[6], hilos de relaciones, intercambios, autoridad y representación. De Certeau critica la mirada cenital, desde los rascacielos o como mirada del urbanista, que es meramente una representación visual sin participación de la actividad de la ciudad. En la ciudad, en la calle, es donde se da el movimiento espontáneo, improvisado y discontinuo del practicante que va escribiendo “textos” urbanos. Estos movimientos conectan espacios que adquieren significado al pertenecer a la secuencia del recorrido. Este caminar es el no tener emplazamiento, es el proceso indeterminado de estar ausente y en búsqueda del emplazamiento propio.

Estas instancias e interrupciones le dan carácter diverso e impredecible a las relaciones entre el sujeto y la ciudad. Carlo Ratti, arquitecto e ingeniero italiano, diseña con su equipo el Digital Water Pavilion[7] en Zaragoza, España. Es una instalación innovadora que utiliza el elemento del agua como una fachada dinámica para un edificio que puede cambiar su programa también dinámicamente. Este pabellón utiliza sensores sofisticados para detectar la presencia, dirección y velocidad de un visitante para “abrirle paso” hacia la estructura, deteniendo el agua que se arroja como una barrera/cascada en la fachada. Este tipo de arquitectura contempla al usuario, el visitante urbano y actúa en base de sus movimientos espontáneos e improvisados en tiempo real.

 

Tipología en la Arquitectura

 

Giulio Carlo Argan, con su ensayo “On the Typology of Architecture,”[8] retoma el discurso de la tipología en la arquitectura que inició Quatremère de Quincy, quien describe el tipo como la idea de un elemento que debe servir como una regla para el modelo. Argan lo describe como la forma original (root form) de propiedades formales y funcionales con obvias semejanzas, sacadas de la reducción de variantes complejas de los objetos comparados. El objeto arquitectónico es singular, es único, sin embargo, tiene una serie de elementos formales que pueden ser repetibles. Por esta razón es que existe la tipología. La encarnación de la tipología es la obra arquitectónica. Rafael Moneo[9], posterior a Argan, define el tipo como el concepto que describe a un grupo de objetos caracterizados por la misma estructura formal. Moneo va mas allá que Argan diciendo que el objeto arquitectónico, no solo se puede repetir, sino que existe para ser repetible. Todos estos pensamientos reafirman el significado del tipo y su necesidad en la arquitectura, que es para darle legibilidad al objeto arquitectónico dentro de la cultura, pues el tipo responde directamente a los cambios socio-culturales y tecnológicos. Esta aseveración ratifica la idea planteada en la introducción del vocabulario arquitectónico como verbo en función de la cultura, tecnología y la voluntad del arquitecto.

El nacimiento de un tipo depende de la existencia de una serie de obras que tienen entre si elementos análogos. La Ventana al Mar en el Condado[10], plaza pública diseñada por Andrés Mignucci, desde su inauguración fue exitosa gracias a las actividades recurrentes programadas para complementar su uso y darle vida al espacio. Sin existir estas actividades, sufriría de desuso como una gran cantidad de plazas públicas en Puerto Rico. Este proyecto tiene ciertos elementos que comparte con otras plazas que emplean similares actividades programadas recurrentes. Gran área pavimentada para multitudes de gente, área vegetada con arboles que provean sombra, elemento organizador que funciona como datum (organizador) e hito visual (en el caso de la Ventana al Mar, la fuente central) y una estructura de soporte comercial. La plaza de la Estrella del Norte, frente a la estación de Tren Urbano de Bayamón, comparte estos elementos también, cambiando el datum organizador e hito por la inmensa escultura Estrella del Norte de Pablo Rubio.[11] Las características particulares de cada obra son eliminadas y solo aquellas que son comunes a la serie se quedan.

 

Conclusión

 

La teoría de arquitectura reta las convenciones históricas en términos de contexto, tecnología y estética. Los ensayos estudiados muestran un punto de vista diferente a la norma e invita a explorar nuevas técnicas desarrolladas en base de ellos mismos. La arquitectura en proceso de encarnación es una naciente, viva, que usa la dinámica como base fundamental para diferenciarse de la norma estática envejeciente. Hoy en día exploramos sistemas novedosos que existieron primero sólo como un punto de vista, una idea y se desarrollaron en conceptos tangibles con gran influencia en la experiencia arquitectónica contemporánea.

 


[1] Elizabeth Grosz. “Embodied Utopias”, en Architecture from the Outside: Essays on Virtual and Real Space. Cambridge: The MIT Press (2002), pp. 102-118.

[2] Corinne McLaughlin & Gordon Davidson. “Arcosanti: Urban Arcology – Ecologically Sound Architecture.” En I. Borden, T. Hall, M. Miles The City Cultures Reader. London & NY: Routledge (2003), pp. 317-319.

[3] Deborah Fausch. “The Knowledge of the Body and the Presence of History — Towards a Feminist Architecture.” En D. Coleman, E. Danze, and C. Henderson, eds. Architecture and Feminism. New York: Princeton Architectural Press (1996), pp. 131-150.

[4] Diane Ghirardo. “The public spaces of malls and museums.” En D. Ghirardo, Architecture After Modernism. New York: Thames & Hudson (1996), pp. 92-95.

[5] Michel De Certeau. “Practices of Space”, en Marshall Blonsky, ed., On Signs. Baltimore: The Johns Hopkins U Press (1985), pp. 122-145.

[6] Italo Calvino. “Las Ciudades y los intercambios (4).” En Las Ciudades Invisibles. Madrid: Editorial Siruela (1972), pp. 35.

[7] Carlo Ratti Associati. “Digital Water Pavilion.”

Proyecto sobre una intervención tecnológica en el entorno de la puerta del pabellón-puente, integrada con el paso del agua del campus de la milla digital.

Zaragoza, España (2007)

http://www.dwp.qaop.net/

[8] Giulio Carlo Argan. “On the Typology of Architecture.” En K. Nesbit, ed., Theorizing a New Agenda for Architecture: An Anthology of Architectural Theory 1965-1995. New York: Princeton Architectural Press (1996), pp. 240-247.

[9] Rafael Moneo. “On Typology,” Oppositions 13 (Summer 1978), pp. 22-43.

[10] Francisco Javier Rodríguez, D. Marrero. “Ventana al Mar – Andrés Mignucci Arquitectos.” En Contemporary Architecture in Puerto Rico / Arquitectura Contemporánea en Puerto Rico 1993 / 2010. Guaynabo: AGP (2011), pp. 100-101.

[11] Myrna E. Rodríguez Vega, “Estrella del Norte, Obra monumental por Pablo Rubio.”

Leave a Reply